Hace ya un tiempo que lo conoci por motivos de trabajo, y sin duda no te deja indiferente ya por su apellido Wandossell y por la historia de este (que lo cuente el cuando lea esto).
El caso es que ademas de ser una gran persona, un ligon infatigable es ademas un ocurrente escritor, aqui dejo uno de sus cuentos, me los dejo en su dia para que los leyera. Los lei en su dia y en esta ultima noche, noche de insonmio los he recuperado de mi disco duro, me ha servido para llamarle que anda lejos, saludarle y comentarle que los iba a publicar (no fuera que sea de la SGAE). Asi aqui os dejo el primero, seguro que esbozais una sonrisita.
“Estimada Brunilda Smith, no sé si se acordará de mí. Soy el príncipe Rodrigo de Fuencisla, hijo mayor del muy noble monarca de este Reino. El motivo de esta carta desesperada es pedir a vuestra merced un gran favor. Me explico, hace escasamente tres años, llevada por vuestro odio irracional a mi ilustre familia, vos me convertisteis en sapo, un sapo verduzco, pequeño y repugnante por obra de vuestras malas artes.
He de reconocer que al principio fue un duro trance para mí, mas con el tiempo supe apreciar la inmensa fortuna que tuve al cruzarme con vos, ya que en el pantano me encontré a mí mismo. Cuando me familiaricé con mi nuevo medio descubrí un paraíso entre los nenúfares, un bello lugar alejado de las intrigas palaciegas, el egoísmo humano y las sudorosas axilas de Norberto, mi profesor de equitación.
Con el paso del tiempo hice nuevos amigos y hasta encontré el amor en una preciosa ranita con la que estuve amancebado. Teníamos un bonito nenúfar en un húmedo rincón repleto de mosquitos, mmmh, auténticas exquisiteces con las que cenábamos a la luz de las estrellas, los fuegos fatuos y las voces de las ninfas.
Todo iba de maravilla hasta que la bella princesa que da el coñazo en todos los cuentos tuvo la desfachatez de besarme ante los ojos de mi esposa. Antes de que mi ranita pudiera pedir el divorcio volví a ser humano, un delgaducho e insulso príncipe.
Hace ya una semana de aquesto que narro y no puedo soportar la vida lejos del pantano. Mis primos no quieren saber nada de alguien que come moscas con auténtico deleite. La armadura me hace sarpullido y se rumorea que practico la sodomía con anfibios, pero ojalá fuera cierto, echo de menos a mi ranita y a mis amigos; quiero zambullirme en el agua fría, nadar con mis renacuajos y palmear las ancas de mi esposa.
Os pido humildemente que consideréis volver a convertirme en sapo, sois una reputada bruja y podréis hacerlo. A cambio abdicaré en vos, os ofrezco el trono de mi país, nada me retiene ya de la especie humana.
Quiero volver a ser un sapo. Un sapo feliz.
Atentamente: El Príncipe Rodrigo de Fuencisla.“
Se etiquetó como: cuentos, wandossell





Que buen cuento.
Es cierto que algunos creen estar en la cima, por tener poder en sus manos, pero la infelicidad asentada en sus vidas. Y mirar por dónde, a veces por circunstancias ajenas, como estar en el momento menos oportuno y en el lugar no apropiado, te viene un cambio repentino que se realiza sin previo aviso; y resulta que en ese cambio (mirado desde fuera, puede que digan: O mira que desgracia le ha llegado a aquel xxx , hace nada era un rey y ahora es una rana, que desgraciado puede ser……) como decia en ese cambio encontro su verdadero estado y mundo para ser feliz.
jejejee. pondremos mas de este “entrañable” autor.
Saludos.