Estas dos palabras, que son el título del que para mi es el mejor trabajo del cantautor argentino Andrés Calamaro, cuando se usan juntas toman un cariz diferente.
La Honestidad hoy en día es, sin duda alguna, un valor añadido en las personas y que además, cuando aparece no suele estar presente en su estado puro, si no que es un valor mermado y castrado como un eunuco en su significado. Os preguntareis por que digo esto, que me lleva a hacer esta afirmación tan tremenda y gratuita a priori.

Pues bien, veamos; pongamos por caso que uno, y seguro que os pasa a muchos, cree estar satisfecho con su vida social, familiar, laboral, etc., en definitiva consigo mismo. Pero, como eternos aprendices que somos, en nuestro empeño por conocer empezamos por preguntarnos si realmente estamos siendo honestos con nosotros mismos frente a las diferentes elecciones que la vida nos obliga a tomar en determinados momentos. Si realmente hemos sido justos equiparando nuestras acciones pasadas a nuestros sentimientos, valores o pareceres. Seguramente ya os habrá venido a la cabeza alguna ocasión en la que os sentisteis en cierta forma obligados a hacer algo que no queriais en realidad.
En esa linea, cuando la honestidad es Brutal, entendiendo esto último como muy grande, te puedes sentir tentado a expresar tu parecer ante cualqier circunstancia, a ser consecuente con lo que sientes y piensas por encima de cualquier cosa en todo momento, dejando al margen aquello que pueda reprimir esa sinceridad, como cuestiones socio-culturales que nos dictan que es lo politicamente correcto o no. Bueno, pues si esto sucede descubres que, oh!! milagro!!, te vas sintiendo cada vez más seguro de ti mismo, más realizado y feliz, pudiendo así llegar a un estado de paz interior que desconocias anteriormente…. pero que tambien pasa su factura, la del enfrentamiento continuo, la lucha constante contra aquello que nos parece mal, la de la toma de decisiones dificiles o poco cómodas en un principio, la de la necesidad de conseguir aquello que quieres y que, a veces, has de aceptar que nunca conseguiras, pero solo saber que has hecho todo lo posible te es suficiente.
Y esto es, a mi entender, uno de los caminos hacia la felicidad, ser honestos y aceptarnos como somos, marcarnos un camino y tratar de recorrerlo sin titubear, siendo conscientes de donde estamos y donde queremos llegar, aunque al final muramos solos en el intento.